SCONES

He descubierto un nuevo reto, muy interesante, que está relacionado con el arte y me he metido de cabeza a participar. Este reto se puso en marcha por María del blog In my little kitcken y lo ha denominado con un nombre muy apropiado: ” CocinArte “. Cada mes, María nos irá acercando, a través de sus propuestas a una obra de arte y nos inspiraremos en ella para cocinar un plato dulce o salado.

Este mes la propuesta para la inspiración es el Palacio de Westminster. El Palacio de Westminster es el lugar en el que se reúnen las dos cámaras del Parlamento del Reino Unido (la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes), es por ello que también se conoce al palacio como las “Casas del Parlamento”. El palacio se encuentra situado en la orilla norte del río Támesis, en la ciudad de Westminster en Londres, cerca de otros edificios gubernamentales en Whitehall.

Una de las opciones más populares a la hora de vistar el Westminster Palace consiste en tomar el té de la tarde a orillas del río Támesis. Generalmente se toma en uno de los cuartos de la Cámara de los Comunes, en el pabellón de la terraza. Los chefs del Parlamento han creado un menú con dulces recién hechos que combinan tradición con un toque moderno. Las bebidas incluyen una amplia selección de tés de lujo y café recién hecho.

Así que mi propuesta de inspiración no podía ser otra que la receta de los scones: uno de los pastelitos más típicos y tradicionales del afternoon tea.

Los scones son un tipo de pastelitos redondos, dulces o salados, de un par o tres dedos de altos. La masa puede incluir distintos componentes como pasas, queso, frutas o hierbas. Se suelen tomar generalmente tibios, abiertos por la mitad y acompañados con mermelada de frutos rojos y una cucharada de clotted cream.  Al parecer, no hay consenso respecto a que se debe untar primero, si va antes la clotted cream (una nata coagulada, muy densa, como la mantequilla pero más suave) o va antes la mermelada.

INGREDIENTES

260 g de harina bizcochona

1/2 cucharadita de levadura Royal

1/4 de bicarbonato

1/4 de cucharadita de sal

85 g de mantequilla fría cortada en dados pequeños

1 cucharadita de ralladura de limón

3 cucharadas de azúcar

125 ml de leche

1 cucharadita de extracto de vainilla

Mermelada de frambuesa o frutos rojos, fresas, ect

Nata montada para acompañar ( yo no he conseguido comprar clotted cream)

PREPARACIÓN

Precalentamos el horno a 220ºC.

Mezclamos bien la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal en un bol. Añadimos la mantequilla y continuamos mezclando con las dedos, no importa que queden restos visibles de mantequilla; así coseguiremos esa textura hojaldrada tan característica de los scones.

Añadimos la ralladura de limón al azúcar y mezclamos con los dedos para que la piel del limón libere sus aceites y quede el azúcar humedecido. Templamos la leche (no debe estar caliente) y le añadimos el extracto de vainilla y el azúcar con la ralladura de limón. Mezclamos hasta que el azúcar se haya disuelto y reservamos.

Hacemos un hueco en el centro de los ingredientes secos que teníamos reservados (harina, levadura, bicarbonato y sal) y añadimos la leche con el extracto de vainilla, el azúcar y la ralladura de limón. Mezclamos con una espátula con movimientos envolventes para integrar los ingredientes.

Espolvoreamos la superficie sobre la que vamos a trabajar con un poco de harina. Colocamos la masa y sin amasarla en exceso, la moldeamos con la palma de la mano y la “plegamos” 3 o 4 veces como si estuviéramos doblando una hoja de papel. Irá quedando cada vez más suave y manejable. Con la palma de la mano la vamos aplanando hasta que tenga unos 2 cm de grosor.

Con un cortapastas o un vaso redondo de unos 5-7 cm , cortamos todos los scones que podamos. Es importante que al presionar el cortapastas o vaso contra la masa no lo giremos porque así se rompen las capas de masa que le dan la imprescindible textura hojaldrada. Reagrupamos los restos de masa y repetimos el proceso hasta quedarnos sin masa (siempre tratando de manipular la masa lo menos posible).

Con la ayuda de un pincel de silicona pintamos la superficie de los scones con leche y los colocamos en la bandeja de horno que habremos cubierto con papel de hornear.

Colocamos en el horno a media altura y horneamos durante unos 12 minutos o hasta que hayan subido suficientemente y la parte superior se haya dorado. (Receta del blog pemberlycupandcakes)

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